4 abr. 2012

El gato y el maño


Un maño entra en un almacén en un crudo día de invierno, con una tremenda
helada, y un frío que te podrías reír de Siberia.
- Manuel, le dice al dueño, quiero que me vendas una de esas bolsas de goma
que se le pone agua caliente adentro para calentar la cama y tener los pies
calientes.
- Coño, Ramón, que mala suerte la tuya; justamente esta mañana le vendí la
ultima a Pilar, la de la casa del Coso.
- Ramón, puteado, ¿que hago yo ahora con el frío que hace por la noche?
- No te preocupes hombre, yo te prestaré mi gato.
- ¿Tu gato?
- Mi gato es gordito, te lo colocas en los pies dentro de la cama y verás
que calorcito que te da toda la noche.
- El martes volveré a tener bolsas así que vienes por una y me lo devuelves.
- Bueno, gracias Manuel.
Ramón toma el gato y se dirige a su casa.
Al día siguiente se aparece Ramón con la cara desfigurada por los rasguños,
en la tienda de Manuel.
- Manuel vengo a devolverte este gato de mierda y te lo puedes meter por el
culo. Mira como me dejó el malparido.
- Pero Ramón, ¿que pasó? si es lo más manso que hay.

- ¿Manso?......la madre que lo parió, el embudo en el culo lo aguantó, pero
cuando empecé a echarle el agua hirviendo se puso como loco...

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